viernes 27 de noviembre de 2009

Lo ideal y lo real

Escena ideal, mil veces imaginada:

Recibo un mensaje suyo proponiendo un nuevo encuentro y yo, mujer fría como el hielo y sin que me tiemble una pestaña, contesto: "No voy a acostarme más contigo" (aclaración: yo he decidido terminar esta historia, pero él no lo sabe todavía). Entonces él borra mi teléfono de su móvil y me elimina del messenger, yo me deprimo durante un par de meses (quien dice dos dice tres, que las dependencias emocionales son difíciles de sanar) y resurjo renovada y dispuesta a usar los condones que me dejó, que no son de la marca que me gusta pero bueno, a disfrutarlos. Porque yo lo valgo. Fin de la historia.

Punto final.

Escena real:

Recibo un mensaje suyo. A mi pesar me pongo de los nervios y mientras me paseo por toda la casa sopeso la mejor decisión a tomar. Por un lado me apetece mucho verlo, pero por otro es dar un paso atrás bastante grande, con lo que ya tengo ganado. Como ayuda intento recordar sus comentarios machistas, o sus desapariciones entre polvo y polvo. Pero por fortuna las circunstancias me acompañan, y con un poco de indiferencia por mi parte y un poco de incongruencia por la suya las cosas se quedan como estaban. Me como la moral un rato pensando si debería haberle contestado esto o aquello, y sigo siendo poseedora de varios condones que casi con total seguridad se me caducarán. Fin de la historia.

Sé que debería haberle dado carpetazo al asunto, terminarlo de una vez por todas, decirle lo que me había propuesto decir. He dejado abierta la puerta a otra posibilidad, y cuando más tranquila esté volverá a aparecer y me hará dudar.

Sigo en puntos suspensivos...

domingo 22 de noviembre de 2009

Amigo invisible

Creo que me voy a agenciar uno de estos. No me refiero al amigo invisible de los regalos, nada de eso (que por cierto es un juego que no me hace demasiada gracia, sobre todo cuando no conoces bien a la persona a la que te toca regalar), sino a esos amigos que tienen algunos de mis peques, esos a los que les hablan y con los que juegan...pero nadie ve.

Lo cierto es que cuando las mamás me lo comentan me da un poco de miedito y me los imagino como al niño de "El sexto sentido", o a los niños de "Los otros", pero pensado en frío tienen su utilidad. Sí, ya sé que vivir sola me está afectando un poco, pero como no tengo perrito que me ladre ni humano que me aguarde a la vuelta del trabajo, no estaría del todo mal.

Hombre, no me haría la comida ni me calentaría la cama, pero conversación no me iba a faltar.

P.D.: Mejor llamo a mi madre, no?


sábado 14 de noviembre de 2009

Expulsado de mi vida, pero no de mis sueños

Hay que fastidiarse. Lo he vetado totalmente de mi vida, no pienso en él, no hablo de él, no escribo (o escribía) de él. No existe, al menos mientras estoy despierta. Pero se ha colado en mis sueños. Y ahí sí que no controlo yo la situación.

En mis sueños húmedos él es el protagonista, con sus habilidades linguales, que no lingüísticas. Ains...

En el último sueño, yo me decía a mí misma: "me prometí que no volvería a caer".

Y no pienso hacerlo.

Para atrás, ni para coger impulso.

domingo 8 de noviembre de 2009

A lo Sylvia Plath

Tengo en mi aula varios alumnos extranjeros que, al igual que los adultos, gestionan su vida y su integración lo mejor que pueden. Así, tengo al alumno casi integrado, que conoce y habla nuestro idioma; también está el que según su madre no habla ni el idioma materno ni el de acogida, que va a su bola pero que poco a poco me va entendiendo; y tengo una alumna que recurre al aislamiento y ha tomado como costumbre meter la cabeza en el horno de juguete. Para mis adentros bromeo con sus intenciones suicidas, a lo Sylvia Plath, pero la realidad es que la niña ha encontrado bajo la cortinilla del horno un refugio para aislarse de una veintena de niños y niñas que hablan, gritan y ríen en idioma casi desconocido para ella. Imagino lo segura y a salvo que debe sentirse ahí dentro, hasta que yo la tomo de la mano y la animo a jugar y relacionarse con sus compañeros.

A veces a mí misma me apetece meter la cabeza en el inocente hornito de juguete y olvidarme un ratito de todo lo demás. Pero es demasiado pequeño. En mi aula soy como Blancanieves en la casa de los enanitos.

martes 3 de noviembre de 2009

Principesa

Esta noche me he disfrazado de principesa. Me he puesto mi pijama de El Principito que me ha regalado una Amiga. Toda yo, me mire por donde me mire, soy Principito, serpiente que acaba de comerse un elefante, cordero, estrellas....pero no soy rosa. La flor no está por ningún lado.


Bueno, tampoco soy espinas.

domingo 1 de noviembre de 2009

Post-Halloween

Ya pasó la dichosita fiesta importada. En el centro comercial ayer había niños disfrazados, como si alguno de esos pequeños monstruitos lo necesitara. Hasta yo estuve a punto de disfrazarme anoche pero al final decidí no hacerlo. Y eso que era un disfraz sencillito, consistía en acicalarse un poco y sonreir con una copa en la mano como si estuviera encantada de haberme conocido, y charlar animadamente con un grupo de amigas. Pero la sonrisa no me terminaba de convencer, se caía a pesar de que intenté sujetarla de mil maneras. Sólo me faltó intentar cogerla con chinchetas, pero el lado masoquista ya lo tengo cubierto con el nuevo recopilatorio de La Oreja de Van Gogh.

Tengo que reconocer que he tenido una semana tonta por motivos varios. De alguno de estos motivos he decidido no hablar ni escribir, en un intento pueril (y en ocasiones frustrado) de pensar que de lo que no se habla no existe. Y por otro lado, la independencia temporal impuesta por el motivo que sea, no se llama independencia. Se llama soledad.

Así y todo, aquí estoy recargando baterías este puente, con sobredosis de familia y alguna charla amiga. Y para que no quede yo como anti-Halloween (ejem) decir que soy coleccionista de calabazas. Las primeras me las dieron en 2º de EGB (y no fueron por malas notas precisamente), y las últimas... Anda, de las últimas no me acuerdo (¿ha colado?).


lunes 26 de octubre de 2009

Le Petit Prince




On ne voit bien qu'avec le coeur. L'essentiel est invisible pour les yeux.



Antoine De Saint-Exupéry

O lo que es lo mismo:


Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.